martes, 15 de febrero de 2011

El Oviedista nace, no se hace.


En mi casa nunca nadie fue del equipo de la Capital. Mi abuelo paterno era del Athletic, mi padre lo es, y yo, mamando ese ambiente siempre me sentí identificado con el equipo de Bilbao desde que tengo uso de razón. Siempre amé ese uniforme con calzón negro. De crío era fan de Andoni Goikoetxea, y paseaba orgulloso con mi camiseta Adidas con el número 5 a la espalda.

Las ligas de Clemente me hicieron sacar pecho. Vi a aquel Athletic en el Molinón, una vez hasta disfruté de un rotundo 1-3. Mi padre y yo disfrutábamos de lo lindo viendo a los Leones de San Mamés machacar cada vez que visitaban Gijón, aunque mi padre siempre simpatizó con el Sporting pues sus dos hermanos siempre fueron "culos moyaos".

Mi otra pasión fue, es y será el Real Oviedo, pero esa la adquirí yo sólo.

Tendría 8-9 años. Fuimos una tarde de visita a ver a unos tíos míos de Oviedo. Mi primos eran unos macarrillas y casi de mi edad. De pequeños andaban siempre liándola, y yo, que era muy noblón, cuando iba a Oviedo me transformaba y las armaba con ellos. Hacíamos el gamberro y nos escapábamos de casa. Pensaban que estábamos jugando en la habitación de arriba y en el mejor de los casos estábamos en los alrededores de la Plaza de Toros.

Una tarde de sábado jugaba el Real Oviedo y nos escapamos hasta el Carlos Tartiere. Un portero se enrolló y nos dejó pasar. El equipo de la Capital estaba en Segunda División, y recuerdo que jugaba contra el Atlético de Madrid B, entonces el Atlético Madrileño. De lo que no me acuerdo es del resultado. Luego, cada vez que coincidía que me llevaban a Oviedo, si había partido nos escapábamos hasta allí, y rucábamos la oreja a los porteros hasta que alguno se portaba y nos dejaba pasar por la cara. Cuando había bronca y la gente tiraba almohadillas, nosotros tirábamos todas las que podíamos para luego ir al césped de voluntarios a recogerlas y nos daban veinte duros, que para nosotros era como ser millonarios.

Así pasaron algunos años, y llegaron los 80. En el fondo del Tartiere estaba la Peña Universitaria. Buena gente. Tengo aquella imagen de un Real Oviedo-Tenerife en el que un viejo llegó detrás de la portería y soltó la fea frase de "Aguirreoa, vasco hijo de puta". Un Mod de la Universitaria llegó y le dio una colleja al pureta, diciéndole "lárguese de aquí facha cabrón", jamás se me olvidará. Viendo aquello casi me hago Mod como mi primo, que ya lo era. La influencia turonesa hizo que el sentimiento metalero fuera mucho más grande y no me “torciese” aquel día. Ya se sabe, los niños vienen de París y los “heavys” de Turón.

Luego ya de mayor fuí por fin a estudiar a Oviedo. Allí coincidí en clase con gente de la Peña Chiribí y cuando me di cuenta ya estaba en el lío. De repente empecé a no perderme partido, a ir todos los domingos, Y como buen oviedista aprendí a sufrir. Y así en segunda, en primera, en Europa, en segunda, tercera, segunda b y tercera otra vez. En Bilbao, Donosti, Vallecas, el Bernabéu, Santander, Génova o Llanes. Da igual.

Porque el Oviedismo se lleva dentro. Se nace con él, no te lo enseñan tus padres, no te lo enseñan en el colegio, no te lo inculcan los vecinos. Vas y te enamoras del color azul. Así, sin más. Sin que nadie te lo diga y te da igual lo que hagan la mayoría de los que te rodean. 

Eso es lo que tiene mérito, y no lo de esos que salían en la tele el día antes de un partido, presumiendo por primera vez en diez años de sacarse una entrada tras seis horas de espera. Presumir de que no eres socio y te apuntas a última hora a la fiesta, haciendo saber a todo el mundo que si las cosas fueran mal no aparecerías por allí jamás. Eso es patético. Afición de mentira, que abandonará el barco en cuanto se tambalee.

Pero nosotros estaremos, siempre, en lo bueno y en lo malo. Porque somos del Real Oviedo y siempre lo seremos. Porque tenemos ORGULLO, VALOR Y GARRA. Aunque los políticos locales de derechas nos hayan querido hundir. Aunque los políticos autonómicos que dicen llamarse "de izquierdas" nos puteen, estamos aquí. Y estaremos siempre. De azul. Orgullosos.

Que se jodan el Areces y sus estómagos agradecidos. Que se joda Gabino de Lorenzo. Que se jodan los del "Proyecto Ilusionante" llamado ACF. Que se joda la TPA y el clan de los Rosety, que se joda Celso González. Que se jodan los navajeros de Langreo y los fascistas del fondo sur del Molinón, que no el resto de la afición rival. Que se jodan aquellos que iban a los campos de tercera a insultar a los nuestros aunque el equipo local no les importase en absoluto. Que se jodan todos ellos. Para acabar con el Real Oviedo hay que acabar con los Oviedistas, a ver si os enteráis, ¡merluzos!

Nada hay bajo el sol que no tenga solución, nunca una noche venció a un amanecer.

HALA OVIEDO, HASTA LA MUERTE. ¡ALBERTO VETE YA!